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miércoles, 9 de septiembre de 2015

Ponte a cuentas con Dios. Joel 3:9-10



A principios de este año tuve un sueño en que enfáticamente una voz me dijo: YOM KIPPUR. Y vi esa frase escrita en este sueño. No soy muy estudioso de nuestras raíces hebreas pero si me documento cuando Dios me inquieta con asuntos específicos de las fiestas hebreas, el calendario, costumbres históricas, etc. Consulté sobre YOM KIPPUR y encontré que es una festividad hebrea cuyo tema central es la expiación y la reconciliación. YOM KIPPUR es el día judío del arrepentimiento, considerado el día más santo y más solemne del año. No supe porque soñé al respecto y le dije al señor que estaba atento a aquello que El quisiera hacerme entender.

Pasaron todos estos meses y el pasado sábado 05 de Septiembre de 2015, tuvimos un encuentro de la iglesia con hermanos de otra iglesia e invitados y Dios me indicó por medio de unos pastores amigos que iniciara dicho evento con Joel 3:9. Luego Dios habla a mi espíritu y me indica que haga sonar Shofar con este pasaje y que lo explique con el verso 10 en el contexto del tema central del encuentro llamado TRANSFORMACIÓN, que nos es mas que un llamado a la renovación del entendimiento del Reino de Dios y al arrepentimiento para avanzar en la vida abundante con Cristo. Hoy 09 de Septiembre de 2015 veo este vídeo que me conecta con el sueño de hace meses y entiendo el porque del evento del sábado con el pasaje de Joel 3:9-10 y el sonido del Shofar.


Es necesario que nos transformemos en guerreros que se sobreponen a esta cultura anti-reino de Dios. Es necesario despertar, terminar nuestra metamorfosis espiritual y avanzar a lo eterno de manera radical y definitiva, no como religiosos que hablan de eternidad pero solo viven vanidad.

Les pido que por favor que lo observen detenidamente y que se enfoquen en la soberanía de Dios y en estar a cuentas con El. ahora entiendo que Dios me quiere enfocado en tomar diariamente de Su Reino en tomar todos los días mi cruz y caminar en pos de El.

Que el Espíritu Santo les de entendimiento.

Pr Alejandro Gil Sánchez


miércoles, 2 de septiembre de 2015

La Lengua: El timón de la vida. Mensaje # 7 - Bendición y maldición.

Una paradoja común en la iglesia, es que la misma lengua que bendice y exalta a Dios en el servicio de la alabanza y la oración, también maldice y denigra el buen nombre de las personas dentro y fuera de la iglesia.

Mucho hemos compartido sobre el poder de la lengua y la influencia de las palabras en los mundos espiritual y natural, pero a pesar de este conocimiento en el pueblo de Dios, seguimos errando con malas conversaciones, hablando mal de las personas, murmurando, compartiendo chismes y pronunciando mentiras; cosas que destruyen desde el autoestima hasta las relaciones diplomáticas entre dos naciones. 

Bien lo dice Santiago en ese mismo capítulo 3 de su carta:

"La lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, 
es encendida por el infierno e inflama el curso de nuestra vida" (V6)

Es un gran privilegio, pero a la vez una gran responsabilidad el poder hablar. Esto no es un acto inocente cuyo contenido no trasciende; al contrario, cada palabra siempre dejará una marca al menos en la vida de quien la pronuncia. Hablar, como lo mencioné en una de las reflexiones anteriores, es un acto espiritual. No podemos pretender que nuestras oraciones surtan efecto y que las bendiciones que pronunciamos sobre nuestros hijos y seres amados transformen sus vidas si caminamos en injusticia al maldecir paralelamente a otras personas y/o situaciones . De una misma fuente no pueden brotar el agua dulce y el agua amarga. Dios enseña en este capítulo 3 que esto no puede ser así. 

Al estudiar con detenimiento Las Escrituras, vemos de manera explícita e implícita que Dios aborrece la falsa justicia, la levadura de los fariseos y los actos vanamente religiosos. Cada vez que maldices, murmuras, mientes y escarneces; invalidas tus oraciones y bendiciones pronunciadas. Tus buenas palabras pierden poder y das legalidad al maligno para que te acuse y distorsione el buen rumbo que habías trazado en la presencia de Dios con tu boca.

Decide hoy transformar tu forma de hablar. Piensa como un hijo de Dios, compórtate como un hijo de Dios y habla como un hijo de Dios. Jesucristo vive en ti, así que déjate gobernar por el Espíritu Santo para que El hable a través de ti. 

Señor Jesucristo. En tu nombre llevo cautivo todo pensamiento en obediencia a ti, para que mis palabras provengan de un corazón santificado y encendido por tu Espíritu Santo. Someto mi lengua a tu gobierno y autoridad y declaro que se entorpece al momento de maldecir, mentir y murmurar. Gracias porque tu has prometido poner tus palabras en mi boca y hoy decido creerlo. Amén.

Pr Alejandro Gil Sánchez.
mision.sembradores@gmail.com