Páginas

martes, 8 de marzo de 2016

No maldigas al príncipe

¿Sabías que una persona en autoridad espiritual es considerada delante de Dios como un príncipe?

Si bien es cierto que todos los hijos de Dios por medio de Jesucristo somos reyes y sacerdotes (Apocalipsis 1:6), los llamados a dirigir la iglesia poseen "un manto de autoridad" y mayor responsabilidad a causa del cuidado de la iglesia ( Hebreos 13:17).

Cuando Pablo dice estas palabras en el texto de la reflexión, el recordó lo dictado por el Señor en Su palabra:

"No maldecirás a Diosni maldecirás al príncipe de tu pueblo"  Éxodo 22:28

Para Pablo era claro que el haber declarado verbalmente un juicio contra el sumo sacerdote Ananías (Hechos 23:1-5) había sido un error porque claramente Dios había dejado instrucción al respecto desde el Antiguo Testamento. Es interesante y curioso, que el mandato de no maldecir a un príncipe del pueblo (líder civil y religioso en Israel) estaba en el mismo renglón y como continuación del mandato de no maldecir a Dios. El Señor no está diciendo que los ministros del evangelio tenemos licencia para pecar o abusar de nuestra autoridad espiritual, pero si está dejando claro que el pueblo no puede abrir su boca para maldecirnos bajo ninguna circunstancia ni por causa alguna. Este aspecto reposa sobre un principio sólido de respeto y honra en la tierra (así como en el cielo) a toda autoridad, como señal profética de que estamos dispuestos a honrar y obedecer a Dios aunque no nos convenga Su voluntad y/o no la comprendamos. He visto que las personas rebeldes y que suelen maldecir todo tipo de autoridad y profieren juicios con su boca, aún siendo cristianos, están más propensos a defender herejías, dividir iglesias, guardar amargura en su corazón y tener toda clase de conflictos emocionales y espirituales. 

Reitero que esta reflexión no busca escudar el pecado de un pastor ni avalar el abuso de la autoridad espiritual; esta reflexión pretende explicar porque hay tantos cristianos que tienen problemas de sanidad interior y dificultades no resueltas en diferentes áreas de sus vidas. Aquellos que maldicen la autoridad y profieren juicios contra ministros del evangelio, se ponen un lazo en el cuello y le dan legalidad al maligno para que los oprima. Es por esta razón que David no se atrevía a matar a Saúl (1 Samuel 24:6) a pesar de que podía hacerlo y tenía motivos de peso para eliminar ese enemigo de su camino.

Que Dios nos libre de maldecir a nuestro líderes civiles y espirituales. Que los dichos de nuestra boca sean agradables al Eterno en todo tiempo.

Pr Alejandro Gil Sánchez.

lunes, 22 de febrero de 2016

La honra: Tributo precioso

Todos estamos pendientes de que nos paguen lo justo en el trabajo, en los negocios, cuando prestamos dinero, etc; pero pocas veces somos conscientes de que la honra (prueba pública de respeto) es una deuda igual de importante que todos tenemos con ciertas personas y que "no hemos pagado".

Jesús enseñó que debemos hacer con los demás como queremos que hagan con nosotros (Mateo 7:12), lo que implica que de ninguna manera tiene sentido exigir que me paguen mis deudas cuando yo no pago las que tengo con los demás. 

A veces resulta relativamente sencillo estar al día económicamente, pues el dinero es un bien material que puedo obtener finalmente después de trabajar o hacer negocios; pero la honra, el respeto y el honor... ¡qué difícil es reconocer que tenemos esa deuda con otros! - Hay principios espirituales que Dios estableció y uno de esos es pagar lo que nos corresponda pagar. De hecho, la honra a nuestros padres ya era bien importante desde los comienzos de la humanidad (Génesis 9:18-27) y era el puente a la bendición o a la maldición. Tiempo más tarde, Dios entrega a Moisés el mandato de la honra a los padres para ser bendecidos con largos años de vida y prosperidad.

También podemos entender en el contexto de Romanos 13 que toda figura de autoridad es digna de obediencia, respeto y honra, lo cual es dictado por el apóstol Pablo como un mandato, no como una sugerencia.

¿Quieres que te paguen tus deudas? - ¿Quieres ser prospero en todo lo que hagas? - ¿Quieres que te respeten? - ¿Quieres vivir muchos años en la tierra?

Pues entonces hijo de Dios haz lo correcto. Paga a los demás lo que corresponda, y especialmente tributa honor, respeto y honra a las figuras de autoridad, a tus padres, a tus pastores, etc.

Que El Señor Jesucristo te bendiga y te conceda entendimiento.


Alejandro Gil
mision.sembradores@gmail.com